OPINIÓN: «La pandemia genero una caída de la economía del 15,3% en el mes de mayo, junio puede ser quizás más complicado aun. el país requiere, retomar la vía del crecimiento cuanto antes».

Por: Froilan Quezada Quezada, Ingeniero Comercial, Magister en Ingeniería Industrial; académico Área de Economía y Evaluación Social de Proyectos, Universidad del Biobío y Universidad Católica de la Santísima Concepción.

Las tareas del actual Gobierno y de los próximos gobiernos, debiera ser impulsar el crecimiento, mediante más y mejor inversión en infraestructura.

La infraestructura es el componente de la formación bruta de capital fijo que refleja con mayor precisión la doble necesidad de Chile, debemos de invertir más y focalizar mejor la inversión. La construcción de capital social básico, es clave para generar inversión en insumos productivos cruciales, necesitamos reponer, el capital social deteriorado, no hacerlo, empobrece a la economía de los activos de infraestructura que pueden complementar a los activos privados en el proceso productivo.

También, perjudica a los trabajadores más pobres de la economía, que dependen de la infraestructura pública en sus vidas diarias y acaban pagando más por servicios de menor calidad.

Nuestro país, dado los actuales inconvenientes económicos, generados por la pandemia, de bajo crecimiento, debe iniciar un proceso, (una vez terminado y controlado el mal), de gran impulso en la actividad económica.

Está claro, que Chile, en la actualidad, está llegando a un incremento del gasto público de un 30% del PIB y que además la recaudación del IVA a caído un 40%, lo que nos genera un contexto de fuertes restricciones presupuestarias, alto endeudamiento para financiar gastos de operación y que todo esto limita la capacidad de nuestro país para aumentar la inversión.

Sin embargo, es necesario buscar formas novedosas de financiar la inversión pública; situación que se puede gestionar, a través de licitaciones, concesiones y financiamiento compartido. Por ello Chile, como una opción, debe, ahora focalizar las inversiones en infraestructura para mejorar el aumento de la productividad en los sectores más dinámicos de la economía; o en los sectores con el mayor potencial de aumento de la productividad.

Entonces, “tenemos tarea para los próximos 20-25 años”, y ¿Qué debemos hacer?. Se pueden mencionar, por ejemplo: construir la tercera, carretera por la pre-cordillera desde Santiago a Puerto Montt, esto potenciara el sector agrícola, el sector inmobiliario y el sector turismo, actividades generadoras de empleo y retornos tributarios.

Al mismo tiempo, mejorar los más de 3500 kilómetros de caminos transversales, desde Arica a Punta Arenas y conectar el corredor transoceánico, el océano Pacifico con el Atlántico, generando una súper carretera, Talcahuano-Concepción-Cabrero-Los Ángeles-Antuco, paso Pichachen y conectarse con ciudades argentinas Caviahue, Zapala, Neuquén, Bahía Blanca y océano Atlántico.

Mejorar los aeropuertos y puertos, construir todos los hospitales que nos faltan, mejorar la infraestructura educacional, construir proyectos de regadío, embalses, canales, para mejorar la productividad de la tierra, y luego, desarrollar el sector agroalimentario; en materia de educación, potenciar el desarrollo de la educación técnica y tecnológica, de las escuelas industriales, incorporando la educación dual, para que se pueda preparar profesionales técnicos, atingentes a los actuales requerimientos de las empresas y de mandos medios que Chile no tiene. Dado los problemas de falta de agua, deberá modificarse la política forestal y potenciar la reposición de árboles nativos, en todos los sectores que la topografía lo permita, para recuperar los esteros naturales, que hoy han desaparecido.

Tenemos, como país, que reponernos y “no hay mal, que por bien no venga”. Pero sin duda, en esto tenemos que participar todos los chilenos, olvidarnos de las ideologías, las peleas, disturbios y destrucciones, que hemos visto con mucho pesar, y que han perjudicado finalmente a los más necesitados; los invito a pensar, en generar un país, prospero, a poner todo el empeño, con mucho trabajo en los próximos 20-25 años, saldremos adelante, nada nos detendrá.

Sin perjuicio de lo anterior, debemos ser muy responsable y cauteloso con la deuda pública y prudente con el gasto público, con la finalidad de mantener la estabilidad financiera.

El gobierno debe pensar en el Chile de hoy; reponiendo de demanda agregada, para luego incrementar la oferta de bienes y servicios, y en el largo plazo, aumentar la capacidad productiva de este país llamado CHILE, que es nuestro y por el cual vale la pena luchar.

Finalmente los futuros presupuestos de la nación, de los próximos años deberán tener presente la inversión pública, como una prioridad ineludible, buscando la mejor forma de alcanzarla, a través de financiamiento directo, modelo de concesiones u otro sistema.

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