OPINIÓN: «Seis Minutos de Aplausos»

¿Habrá en la historia de la humanidad un pueblo que, concluido el mando de su máxima autoridad, se ponga de pié, salga  las calles, abra las ventanas, detenga el trabajo para aplaudir durante seis minutos a quien los gobernara durante 18 años?. Fueron 80 millones de alemanes agradecidos por esa mujer admirable, Angela Meker que fue leal, nunca les falló,  gobernó también a un gran pueblo, la que dejaba el edificio de la Cancillería Alemana, lugar en que se ubica la oficina de la Canciller.

Que había hecho Angela Meker para culminar un periodo tan exitoso. De partida, las cosas las hizo bien. Administró adecuadamente; permitiendo que el 2% de los impuestos de las personas podían ir a su iglesia, independiente de su confesión religiosa, en ellas, las iglesias, confió el cuidado de los principios y valores morales de su pueblo; abrió la economía alemana a todo el mundo. Recogió del mundo lo mejor y ella devolvió al mundo lo mejor d Alemania; Rebajó impuestos. Confió mas en las personas que en el aparato burocrático del Estado; A su representante en la Comunidad Europea, le dio una instrucción clara frente al comunista: Negarlo y marginarlo de la vida alemana y continental, disposición ésta, que la asumieron todos los países europeos; Señaló la necesidad de contar con migrantes. Definió su origen y el número el cuantos ingresarían a Alemania. Lo cumplió, hubo paz y progreso para todos; Protegió a Alemania, siempre. Nunca tuvo actitudes revanchistas y a quienes predicaran el odio, los marginó tendiendo la mano al otro, que hablaba de paz, crecimiento, inclusión. Todo esto, lo hizo la Meker. Solo hay que reconocer que no tiene un pueblo mediocre, por ello, todo es posible.

18 años. Uno mas que el Régimen Militar chileno, que prácticamente hizo lo mismo. Nadie alega en Alemania por esos 18 años, tampoco por los desplazados que no se les permitió entrar a territorio germano , muriendo algunos de ellos en el intento. Nadie discute su gobierno. Nuestro homenaje y también nuestra admiración por ella y su pueblo. Que impotencia sentimos los que nos gustaría aplaudir, esos mismo seis minutos, a uno de los nuestros. Temo, que estamos hoy mas lejos. Los chilenos no aplaudimos nada.

Mario Ríos Santander

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