Víctor Pérez: “Quienes apuntan con el dedo a Carabineros gobernaron 24 años y no hicieron nada en formación”

El 3 de noviembre, 98 días después de haber asumido y luego que la Cámara de Diputados aprobara la acusación constitucional en su contra, Víctor Pérez Varela concluyó sus funciones como ministro del Interior, la tercera persona en ejercer el cargo en dos años.

Pérez reconoció estar tranquilo luego del resultado del pasado lunes, cuando el Senado rechazó la acusación constitucional en su contra.

“Siempre estuve tranquilo. Manifesté desde el primer momento que la acusación constitucional era absolutamente predecible, porque tenemos una oposición especialmente obstructiva y que iba a utilizar todos los mecanismos para complicarle la vida al gobierno y buscar la manera de interrumpir mi ejercicio. Cualquier observador desapasionado lo captaba fácilmente.

Desde el momento en que el Presidente me ofreció el cargo de ministro del Interior sabía que esa era una alternativa. Cuando llegó la acusación constitucional supe que era muy difícil superar eso en la Cámara de Diputados, aunque tenía la más íntima convicción de que no había cometido ningún ilícito constitucional ni legal, como quedó demostrado en el debate y con las votaciones en el Senado”, indicó.

Consultado sobre cómo ayudó su renuncia al cargo, aseguró que “uno nunca sabe, pero las dos razones que di cuando renuncié fue que el Presidente no podía quedar sin ministro del Interior diez días (que es el plazo que se demoró el Senado en ver la acusación), porque tiene una serie de tareas que son imprescindibles en el trabajo político del gobierno.

En segundo lugar, porque renunciando sacaba al gobierno del debate y, por lo tanto, se debían analizar solamente las actuaciones que realicé en los 98 días que estuve en el Ministerio del Interior, y como éstas estuvieron apegadas a la ley y la Constitución, el resultado fue el rechazo”.

Junto a esto, comentó que “indudablemente que todas las decisiones que toma una autoridad política de por sí son opinables, pero el hecho de tener diferencias políticas, de opinión, no implica necesariamente utilizar el recurso de la acusación constitucional que tiene como propósito destituir.

Eso demuestra lo injusto, inadecuado y obstructivo de la medida. Falta ver el debate para darse cuenta que la mayoría de los diputados y particularmente el acusador (Gabriel Ascencio, DC), se refirieron muy poco al mérito de la acusación, sino a posiciones políticas preconcebidas. La ciudadanía va a empezar a darse cuenta de eso y va a ser un búmeran para quienes lo están utilizando tan arbitrariamente”.

Respecto a Carabineros, comentó al mismo medio que “el apoyo a Carabineros es por una cosa muy objetiva. Me llama la atención que quienes gobernaron 24 años hoy apuntan con el dedo acusador a Carabineros y durante ese tiempo no hicieron nada en formación, especialización, en transparencia, en mejorar la estructura. Lo único que hicieron fue aumentar de 20 mil a más de 50 mil funcionarios sin mover un ápice en los temas que son fundamentales y que Carabineros requiere para enfrentar los desafíos en materia de orden publico, narcotráfico y la violencia que se ha instalado en nuestro país”.

“Este gobierno ha asumido este tema. Impulsó un acuerdo sobre seguridad, ha impulsado proyectos de ley sobre modernización. No hay duda de que Carabineros debe ser reformado, pero los culpables no son los carabineros, sino quienes durante mucho tiempo no generaron una reforma. La mejor expresión es el caso Huracán, donde no había pruebas, se intentó condenar a personas por delitos inexistentes y el gobierno de la época ni siquiera hizo un sumario”, añadió.

En cuanto a la renuncia de Rozas, dijo que “lo más fácil es pedir que se vayan los generales. Este gobierno asumió toda la crisis de Carabineros e hizo un cambio de generales, más de 48 en los últimos dos años, pero la solución no es que salgan. La solución es modernizar, reformar, especializar a Carabineros para que sus estándares sean lo más altos posible para una población que pide día a día más seguridad.

Pedir la renuncia de los generales es un ejercicio político muy simple y que no resuelve absolutamente nada”.Finalmente, en cuanto al general Rozas, detalló que “trabajé con él durante tres meses y me pareció una persona extremadamente bien intencionada, muy dispuesta a llevar adelante la modernización de Carabineros”.

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