Para Los Ángeles y toda la Región del Biobío, las cifras son claras y preocupantes: el 100% de los establecimientos evaluados de este tipo no exhibe patente comercial ni RUT a la vista, presentando además un incumplimiento total en las normas de información para juguetes y artículos electrónicos. Como gremio, hacemos un llamado urgente a las autoridades a ejecutar una fiscalización coordinada que proteja la salud de los consumidores angelinos y asegure una cancha pareja y leal para todo el comercio establecido.

Como representantes del comercio local, vemos con profunda preocupación las asimetrías regulatorias que enfrentan nuestros emprendedores y comerciantes.

Recientemente hemos conocido los detalles del archivo "Informe CNC Malls Chinos 2026", un documento elaborado por la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Chile (CNC) que evaluó el nivel de cumplimiento normativo en 87 establecimientos a lo largo de seis regiones del país, incluyendo nuestra Región del Biobío.

Aterrizando los datos a nuestra realidad regional y comunal, el panorama exige acción inmediata. En el Biobío, ninguno de los locales evaluados exhibía su patente municipal ni su RUT a la vista.

Más alarmante aún es el riesgo directo para nuestros consumidores: en las categorías de juguetes y artículos electrónicos, ningún establecimiento cumplió con la totalidad de las exigencias normativas observadas. De hecho, ningún local presentaba instrucciones de uso en los juguetes.

Por su parte, en los artículos electrónicos, solo un 10% contaba con manuales de instrucciones y apenas un 40% exhibía el código QR de la Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC).

Sumado a esto, en un 30% de los recintos de nuestra zona se identificaron productos de marcas conocidas cuya originalidad no pudo determinarse visualmente, lo que abre interrogantes sobre su procedencia.

El problema trasciende nuestras fronteras regionales y revela un patrón nacional de riesgo. El estudio indica que un 77,8% de los locales que venden artículos de limpieza no presenta el rotulado exigido por la norma NCh 1477/2003.

En el caso de los cosméticos —productos que se aplican directamente sobre la piel y que están presentes en el 94,3% de los recintos visitados—, un 62,2% no exhibe la certificación del Instituto de Salud Pública (ISP) y un 43,9% ni siquiera cuenta con información en español.

A nivel país, el cumplimiento tributario también presenta fisuras: un 14,9% de las compras directas pagadas en efectivo no recibió boleta o recibo de manera inicial. Sin embargo, debemos ser justos con la realidad local: en la Región del Biobío, el 100% de las compras observadas y directas pagadas en efectivo o tarjeta recibieron su respectiva boleta o comprobante impreso sin necesidad de solicitarla.

Asimismo, en el rubro de alimentos, el 88% de los locales de la región cumplió todos los requisitos sanitarios y de información evaluados.

Nuestro objetivo no es estigmatizar un formato comercial ni cerrar negocios, sino garantizar que todos operemos bajo las mismas exigencias tributarias, municipales y sectoriales.

El comercio formal de Los Ángeles asume a diario los costos de cumplir la ley, tramitar permisos, certificar productos y entregar garantías.

Por ello, instamos al municipio, al SII, al ISP, a la SEC y a la Autoridad Sanitaria a implementar de manera urgente una fiscalización sistemática, focalizada y multisectorial en nuestra ciudad.

Proteger la salud de las familias angelinas y asegurar condiciones de competencia leal son principios intransables