Biobío: antes de fin de año, 935 colegios estarán conectados a internet de alta calidad

Regional

Crónica

Educación

29/11/2025


La conectividad escolar dará un salto decisivo en el Biobío: los 935 establecimientos incluidos en el programa Conectividad para la Educación 2030 (CPE) quedarán operativos antes de fin de año, según confirmó la Subsecretaría de Telecomunicaciones.

En conversación con Diario Concepción, el subsecretario de Telecomunicaciones, Claudio Araya, profundizó en el estado del CPE y explicó los estándares de velocidad, los desafíos internos de las escuelas y el trabajo conjunto con el Ministerio de Educación.

—¿Puede explicar brevemente en qué consiste el CPE?

—Básicamente, trae un enlace de alta capacidad a todos los colegios con financiamiento público que tengan más de cinco alumnos. Ese enlace llega hasta la puerta del establecimiento: si la escuela ya cuenta con red interna, queda conectada de inmediato; si no, corresponde al sostenedor —municipio, Servicio Local o particular subvencionado— instalar cableado o puntos Wi-Fi dentro del recinto. Los colegios con menos de cinco alumnos quedan fuera y se resuelven con otras soluciones móviles.

—Lo traslado aquí al Biobío, donde hay 935 establecimientos considerados en el CPE 2030. ¿Cuántos de ellos ya están conectados y operando, y cuántos siguen pendientes?

—Está todo adjudicado. Lo único pendiente es la implementación en la provincia de Arauco, que debería completarse el 31 de diciembre. Y desde el próximo año, ya partiremos con todos en operación.

—El programa fija un mínimo de 500 kbps por estudiante. ¿Cómo verificará la Subtel que ese ancho de banda se cumpla, especialmente en zonas rurales?

—El estándar mínimo pasó de 100 kbps a 500 kbps por estudiante, y a partir de enero de 2025 se mantiene en 500. Está prevista una nueva actualización para 2029, cuando el mínimo subirá a 1 Mbps. Para verificar estos valores, las empresas deben reportar cada 15 minutos los distintos parámetros técnicos —tráfico, estabilidad y desempeño del enlace—.

—Considerando que el CPE impulsa un mayor uso de infraestructura digital en las escuelas, ¿cómo se compatibiliza esa lógica con la discusión sobre una eventual norma que restrinja el uso de teléfonos móviles en el aula?

—Cuando hicimos el concurso para conectar a los colegios, incorporamos control parental, justamente para regular los contenidos a los que acceden los niños. Esto porque hay distintas visiones sobre el posible daño o la pérdida de atención asociada al uso de redes sociales. Hay distintas formas de incorporar tecnología sin que los estudiantes estén pegados al celular.

Servicios regionales

—Aunque proyectos como Fibra Óptica Nacional y las contraprestaciones de espectro ya operan en decenas de localidades del Biobío, aún persisten zonas sin conectividad. ¿Cuáles son las brechas que conoce la Subtel y qué localidades aparecen como prioridad entre 2025 y 2030?

—Lo que hace el fondo es habilitar la Fibra Óptica Nacional en la Región del Biobío, pero eso funciona como un camino troncal que conecta pueblos; no entrega por sí mismo fibra a los hogares ni servicio móvil dentro de las localidades. Para eso se necesita un esfuerzo adicional de los operadores.

Respecto de prioridades, trabajamos con localidades. Tenemos un catastro nacional de poco más de 12 mil localidades rurales. De ellas, unas 2 mil no tienen señal o tienen solo texto muy básico, y otras 2 mil tienen 3G o 4G de deficiente calidad.

—La Undécima Encuesta de Usuarios de Internet 2024 muestra una altísima dependencia del celular como principal vía de conexión, ¿qué exigencias está aplicando la Subtel para asegurar calidad de servicio y estabilidad de red, considerando teletrabajo, educación y trámites digitales?

—Ahí tenemos dos líneas regulatorias. La primera son los concursos de espectro: allí se obliga a las empresas a garantizar velocidades mínimas de descarga. Eso quedó establecido en los concursos de 2021 y 2024, y todas las nuevas implementaciones deben cumplir esos parámetros.

La segunda es el reglamento de gestión de emergencias, que define la autonomía eléctrica de la infraestructura. Hoy tenemos entre 2 y 4 horas como mínimo crítico, y actualizamos el decreto para subir esa exigencia a 6 horas. Además, se ordena a las empresas contar con rutas alternativas para evitar cortes.

—Vamos a otro tema: El pago electrónico en el Gran Concepción. Se habla mucho de su llegada; por eso quería preguntarle qué estándares de conectividad y seguridad se están considerando para que el sistema funcione sin interrupciones.

—Lo que hemos hecho es entregar a Transporte el mapa de cobertura para asegurar que el usuario tenga señal en todo su recorrido.

Ese análisis ya está hecho, y en general hay coincidencia entre las rutas del transporte colectivo y las zonas con cobertura. Puede que en puntos muy específicos —como el cruce del río— haya alguna pérdida, pero la gente no aborda ahí, sino en paraderos, así que no representa un problema. Ese mapeo lo está afinando el ministerio para evitar cualquier cuello de botella.

El salto a Direct-to-Cell

—Chile ya es el primer país de Latinoamérica en habilitar Direct-to-Cell, pero el servicio aún está en su fase inicial de SMS. ¿Cuál es el cronograma para avanzar hacia datos y voz, y qué hitos técnicos —o eventuales exigencias regulatorias— deben cumplirse para habilitar esas etapas?

—Es difícil comprometer una fecha. Ahora, técnicamente, el desafío principal es la distancia: este enlace opera a unos 600 km de altura, mientras que una llamada o mensaje convencional se conecta con una antena terrestre que suele estar a menos de 10 km, incluso menos en zonas urbanas. A esa altura, el enlace es mucho más débil y susceptible a interferencias, lo que complica habilitar llamadas de voz. La gente de SpaceX, que desarrolló estos satélites, está trabajando en la solución, pero aún no lo ha logrado.

—En el Biobío tenemos una geografía muy diversa —cordillera de la Costa, sectores cordilleranos y áreas de difícil acceso—. ¿Qué mecanismos existen para asegurar que la cobertura sea realmente efectiva en este tipo de territorios?

—El sistema satelital no está expuesto a los mismos problemas que tenemos en tierra. Cuando se corta la luz, llueve fuerte o se cae una fibra óptica, la señal terrestre se pierde, pero el satélite, por estar a esa altura, no sufre esos impactos. Para el servicio de SMS, que usa datos de muy baja velocidad, hemos visto que el funcionamiento es súper robusto, sin inconvenientes.

En todas las pruebas que hicimos —como en el desierto de Atacama— el servicio funcionó bien. Para mensajería va a operar aún más rápido, justamente porque son datos de baja velocidad. Lo que sí es más complejo es la llamada de voz, porque ahí la exigencia es mayor. Pero en general, el sistema cubre bien.

—Direct-to-Cell operará sobre LTE, pero hay limitaciones de compatibilidad según modelo y sistema operativo. ¿La Subtel exigirá algún estándar mínimo —o algún nivel de transparencia— para evitar que el servicio satelital quede restringido solo a ciertos equipos o segmentos de usuarios?

—Hoy se está trabajando en las actualizaciones. En Android, por ejemplo, se requiere contar con la última versión del sistema operativo. Ya hay más de 100 modelos homologados, desde equipos que cuestan menos de $100 mil hasta los de gama alta, así que prácticamente cualquier teléfono reciente sirve.

El problema aparece con los modelos muy antiguos, pues su batería no tiene la potencia suficiente para sostener el enlace con el satélite, y físicamente no pueden levantar la señal.

—Lo quiero llevar a un ámbito práctico, ¿cómo se va a aprovechar esta tecnología en el combate de incendios forestales?

—Este es justamente uno de los casos prácticos que hemos identificado. Para reforzar el trabajo de Senapred y Conaf en situaciones de emergencia, ya contamos con carros móviles que pueden desplazarse cuando se pierde la señal.





Noticias Relacionadas