Nacional
Crónica
Social
07/03/2026
La verdad es que cada vez que se acerca el 8 de marzo, uno siente en el aire esa mezcla de expectación. Lo que debiera ser una instancia para mirar cuánto hemos avanzado como sociedad, termina muchas veces convertido en una batalla de slogans donde parece que si no piensas de una forma, estás fuera del juego. Somos muchos los que sentimos que la fecha se ha politizado, transformando una conmemoración necesaria en una especie de trinchera ideológica donde hay "buenos" y "malos".
Es curioso, porque al final del día, lo que la mayoría queremos es que nuestras hijas tengan las mismas oportunidades que nuestros hijos, que el trabajo se pague por lo que uno rinde y no por el género. Sin embargo, nos fuimos enredando en conceptos como el "patriarcado", viendo enemigos en los hombres en vez de compañeros de ruta. ¿No será que nos estamos perdiendo la oportunidad de celebrar que hoy vemos a mujeres liderando directorios o manejando camiones mineros?
A veces pienso que en este afán de marcar territorio, se nos olvida lo más básico, la complementariedad. No somos iguales, y qué bueno que así sea, porque la biología y la vida misma funcionan gracias a esa diferencia que nos potencia. Negar que hombres y mujeres nos necesitamos para que la sociedad avance, es no reconocer que ellas tienen capacidades que a nosotros nos faltan, y viceversa.
Por lo mismo, se pierde la oportunidad que el 8M sea de reconocimiento y no solo de marchas. El respeto no quita lo valiente, ni el reconocimiento quita la lucha por la igualdad. Al final, somos todos responsables de educar a los que vienen con la idea clara de que el respeto es la base de todo, sin necesidad de ver al otro como un rival a vencer.
Ojalá este 8M podamos usar menos consignas de trinchera y más puentes. Porque al final, la sociedad de las próximas décadas la empezamos a construir entre todos, sin excluir a nadie y entendiendo que, más que enemigos, somos el equipo que tiene que sacar a los países adelante.
Especial reconocimiento a todas las mujeres de mi familia. La anterior opinión/reflexión es personal, si te gustó, like o repostea.
Autor: Máximo Martínez Campos