Nacional
Crónica
22/01/2026
El humo de los incendios forestales no solo ha ennegrecido los cielos del sur de Chile. También ha comenzado a dejar una huella más profunda y silenciosa: la escasez de madera que hoy inquieta a toda la industria forestal y a miles de familias que dependen de ella.
La advertencia es clara. La disponibilidad de madera en el país enfrenta una caída sostenida, una señal de alerta que se viene gestando hace años y que hoy se hace evidente tras temporadas marcadas por incendios devastadores, una sequía prolongada y una menor forestación. El bosque, ese motor histórico del desarrollo del centro-sur, ya no se regenera al ritmo que el país necesita.
Los incendios forestales, cada vez más frecuentes e intensos, han arrasado con miles de hectáreas productivas. A ello se suma una sequía persistente que debilita los suelos, ralentiza el crecimiento de los árboles y compromete la calidad futura de la madera. El resultado es un escenario complejo, donde los ciclos naturales y productivos se ven alterados por el cambio climático y la falta de condiciones para invertir a largo plazo.
Desde el sector productivo se reconoce que la incertidumbre también ha frenado nuevos proyectos de forestación. La combinación de riesgos climáticos, inseguridad en zonas rurales y mayores costos ha llevado a reducir plantaciones, afectando directamente la proyección de abastecimiento para los próximos años. Menos árboles hoy significan menos madera mañana.
El impacto no es solo económico. La posible reducción de la capacidad productiva amenaza empleos, encadena efectos en aserraderos, transporte, construcción y exportaciones, y golpea con especial fuerza a regiones como el Biobío y La Araucanía, donde la actividad forestal es parte de la identidad y sustento de muchas comunidades.
Mientras tanto, el bosque sigue esperando. Espera políticas de largo plazo, prevención real de incendios, apoyo a la reforestación y una mirada estratégica que entienda que la madera no es solo un recurso, sino un equilibrio frágil entre naturaleza, trabajo y futuro. Porque cuando el bosque ya no alcanza, el país entero comienza a sentirlo.