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25/01/2026
Un nuevo estudio internacional revela una notable transformación en el paisaje religioso de América Latina, donde la Iglesia Católica, por siglos piedra angular de la identidad cultural y social, ha perdido una parte significativa de su fidelidad entre la población adulta.
Según datos recientes del Pew Research Center, que incluyen encuestas aplicadas a más de 6.000 personas en seis de los países más poblados de la región —Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú—, la proporción de adultos que se identifican como católicos ha disminuido en al menos 9 puntos porcentuales en cada país en la última década.
En Chile, la tasa de católicos pasó de 64% a 46% en un lapso de diez años.
Brasil y Chile registran actualmente el menor porcentaje de católicos (46%) entre los países estudiados.
En México y Perú, aunque todavía mayoritarios, los católicos representan alrededor de 67% de la población adulta, cifras menores que hace una década.
A pesar de esta caída en la afiliación formal a la Iglesia, el catolicismo sigue siendo la religión más numerosa en América Latina.
El estudio subraya un fenómeno interesante: aunque menos personas se identifican como católicas, la creencia en Dios y otros elementos de fe siguen vigorosos en la región. Cerca de 9 de cada 10 adultos encuestados manifestaron creer en Dios, una proporción que se mantiene relativamente estable respecto a la década anterior.
Además, la encuesta revela que una parte creciente de la población se declara “no afiliada religiosamente” —es decir, identifica su fe como atea, agnóstica o “nada en particular”— con porcentajes que oscilan entre el 12% y el 33% según el país. En algunos lugares, estos “no religiosos” ya superan en número a los grupos protestantes tradicionales.
Expertos atribuyen esta reconfiguración religiosa a una combinación de factores, entre ellos:
El distanciamiento de la Iglesia Católica por parte de generaciones más jóvenes.
Impacto de escándalos de abusos clericales y cuestionamientos a posturas tradicionales de la institución.
Mayor acceso a creencias espirituales alternativas o prácticas no convencionales.
A pesar del descenso en la identificación católica, la región continúa siendo altamente religiosa en comparación con otras partes del mundo, como Europa, donde el cristianismo ha experimentado un fuerte declive intergeneracional.
Este viraje demográfico y cultural marca, según analistas, un momento clave en la historia espiritual de América Latina, donde la fe se diversifica, pero no desaparece del tejido social.