Nacional
Crónica
Educación
20/05/2026
En Chile, la deserción escolar en enseñanza media sigue siendo un desafío, especialmente en zonas rurales donde factores económicos y de acceso limitan la continuidad educativa. Contar con apoyo concreto puede marcar la diferencia entre abandonar o completar los estudios.
En este sentido, el programa de Becas Rurales de CMPC sigue transformando realidades. Nacido en el año 2000 con apenas 52 estudiantes, hoy beneficia a 253 jóvenes de enseñanza media que viven en zonas rurales cercanas a los predios forestales de la empresa, abarcando 46 comunas de las regiones del Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos y Aysén.
Más que un simple aporte económico, esta beca representa una herramienta concreta para que estudiantes y sus familias puedan enfrentar los gastos secundarios asociados a la educación, como transporte, materiales escolares y alimentación. En muchos casos, estos costos son determinantes para que un alumno continúe —o no— sus estudios. La beca acompaña al estudiante desde primero medio y puede mantenerse hasta su egreso, convirtiéndose en un apoyo continuo y significativo a lo largo de su trayectoria escolar.
Este año, en tanto, las regiones de Araucanía, con 140 beneficiarios; Biobío, con 86; Maule, con 10; y Ñuble, con 9, destacan por el número de beneficiarios, seguidas por Aysén y Los Lagos, ambas con 3 becas, además de Los Ríos, con 2, confirman el alcance de una iniciativa que se adapta al territorio y a sus necesidades.
Justamente, este viernes, en el Campus Nacimiento CMPC-Duoc UC se llevó a cabo uno de los lanzamientos 2026 de la iniciativa, que corresponde a los beneficiarios de Negrete, Curanilahue y Nacimiento.
Cristóbal Puchilen, estudiante del Liceo Coeducacional Santa María de Los Ángeles y vecino de Negrete, destacó el impacto que tiene esta beca en su vida y en la posibilidad de continuar estudiando. “Para mí significa una gran oportunidad para seguir con mis estudios, porque tengo que trasladarme en bus todos los días y esta ayuda permite cubrir gastos importantes como los pasajes, los útiles o incluso la ropa. Hoy el dinero es una gran limitación para muchos jóvenes, por eso esta beca cambia significativamente mi futuro y me da la oportunidad de seguir estudiando. Además, siento que mi familia está orgullosa por todo el esfuerzo y dedicación que he puesto para llegar hasta aquí”, señaló.
Por su parte, Lorena Baeza, madre de Cristóbal Pichilén, valoró el impacto que tiene este apoyo para las familias rurales: “Me siento muy feliz y agradecida por esta oportunidad que le han dado a mi hijo. Esto también es fruto de su esfuerzo, motivación y disciplina de muchos años. Para nuestra familia significa la posibilidad de que él siga creciendo y pueda alcanzar sus sueños. Además, es un alivio económico importante, porque este aporte puede ayudar en transporte, materiales o cualquier necesidad que tenga para terminar su enseñanza media y luego continuar en la universidad, que es su gran sueño”.
Además, desde 2024 el programa sumó un nuevo beneficio: un preuniversitario online y asincrónico, pensado especialmente para estudiantes de cuarto medio que sueñan con ingresar a la educación superior. En 2025, 61 jóvenes accedieron a esta herramienta, lo que reafirma el enfoque integral del programa: no solo acompañar, sino también abrir nuevos caminos.
Cristian Cuitiño, gerente de Proyectos y Gestión Social de CMPC, señaló la relevancia que tiene este programa para las familias de sectores rurales del sur de Chile: “Esta beca representa una importante inversión en educación para los alumnos en regiones, especialmente para jóvenes rurales que deben estudiar lejos de sus hogares. Es un apoyo concreto al esfuerzo personal y de sus familias y refleja el compromiso de CMPC con la educación y el desarrollo de capacidades en los territorios. La mejor herencia que podemos dejar es mejorar las condiciones de acceso a la educación, y eso es lo que hoy estamos fortaleciendo”.
Acompañar a estudiantes y sus familias en su trayectoria escolar no solo alivia una carga económica, sino que también impulsa sueños, fortalece comunidades y construye un futuro más justo desde los territorios rurales del sur de Chile.