Regional
Crónica
Policial
28/05/2026
Todo comenzó al mediodía, cuando la víctima salió desde su lugar de trabajo para realizar una visita domiciliaria en el ejercicio de sus funciones profesionales. Fue en ese momento cuando sus familiares y compañeros de trabajo perdieron contacto con ella.
Minutos después comenzó la pesadilla: el entorno de la mujer empezó a recibir llamadas desde números telefónicos extranjeros, en las que desconocidos afirmaban tenerla secuestrada y exigían 10 millones de pesos a cambio de su liberación.
Gracias al trabajo investigativo desarrollado por la BIPE penquista, la mujer fue ubicada en un sector semi rural de Concepción, en buen estado de salud. Sin embargo, el hallazgo reveló una situación escalofriante: al momento de ser encontrada, estaba siendo víctima de extorsión telefónica en tiempo real. Los delincuentes le impedían cortar la llamada mientras, simultáneamente, contactaban a sus seres queridos afirmando falsamente que la mantenían privada de libertad.
La PDI estableció que el hecho corresponde a la modalidad conocida como secuestro virtual, una forma de estafa y extorsión que se ha extendido con fuerza en todo el país y que opera sobre la base de tres elementos: el miedo, la confusión y la urgencia.
El mecanismo es siempre similar: los delincuentes identifican a una persona, la contactan o la interceptan telefónicamente, le impiden comunicarse con su entorno, y al mismo tiempo llaman a sus familiares haciéndose pasar por captores. La víctima no está secuestrada, pero su familia no lo sabe. Y en ese estado de pánico, muchas personas transfieren dinero antes de verificar la situación.
En este caso, la rápida intervención de la PDI impidió que se concretara el pago de los 10 millones exigidos.

Ante el aumento de este tipo de delitos, la Policía de Investigaciones entrega las siguientes recomendaciones a la ciudadanía: