Columna de Opinón: ¿Aniversarios, para celebrar o conmemorar?

Crónica

Social

07/06/2026


Una simple fecha en el calendario nos hace viajar de golpe en el tiempo, gracias al poder de la mente. Nos acordamos perfectamente de qué estábamos haciendo un día como hoy, a esta misma hora, hace uno, dos o diez años.

Celebrar los cumpleaños, conmemorar un matrimonio o recordar un hito importante es parte de nuestra esencia; una necesidad humana de pausar el ritmo del día a día para mirar hacia atrás.

Pero la memoria también tiene estaciones más grises, como el aniversario del fallecimiento de alguien querido. Cuesta asumir la partida, sobre todo en días de mayor recuerdo.

Da lo mismo si fue por una enfermedad larga o por un accidente imprevisto, el vacío que queda en el pecho duele igual. Al final, nos invade esa triste sensación de que nos faltaron abrazos por dar, sobremesas que estirar y palabras que se quedaron en la garganta.

Por eso, estas fechas nos pegan un zamarreo y nos recuerdan lo frágiles que somos. La muerte no pide permiso ni respeta planes. Uno sale a la calle sin saber con qué se va a encontrar, o de repente el cuerpo decide jugarnos una mala pasada y el corazón simplemente deja de latir. Pensar que quizás no tengamos un mañana para despedirnos de los nuestros es fuerte, pero también es una lección necesaria para valorar el presente.

En general solemos ser un poco reacios a tocar el tema, como si nombrarlo atrajera a la desgracia, pero la realidad es que debiéramos aprender a convivir con la muerte sin tanto terror, mirándola con respeto y aceptación, como el cierre natural de nuestro propio ciclo. No se trata de ponernos trágicos, sino de entender que cada amanecer es un regalo que exige ser vivido con un poquito más de consciencia y cariño.

Hoy me toca recordar a mí, y conmemorar este aniversario no es quedarse estancado en el sufrimiento, sino honrar la huella que quedó para mi vida. Al final, la pena por una pérdida va mutando en agradecimiento y nos da la fuerza para ir hacia adelante, llevando siempre a los que ya partieron en el corazón. 

La anterior opinión y reflexión es personal. Un beso donde quiera que estes.

Autor: Máximo Martínez Campos

 





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