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Crónica
Mundo Agrícola
18/04/2026
El vino chileno enfrenta uno de sus momentos más complejos. Pues, a nivel global, el consumo cae de forma sostenida y las viñas exportadoras lo resienten en sus resultados: márgenes más estrechos, mayor presión promocional y mercados cada vez más competitivos.
La respuesta del sector ha sido heterogénea, pero con un hilo conductor, reconversión profunda, reducción de costos y una apuesta creciente por los vinos de alto valor.
Así lo reflejan los informes que las principales compañías vitivinícolas reportan a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF).
La estrategia más extendida en la industria es la premiumización: reducir la exposición a vinos masivos de bajo margen y crecer en segmentos de mayor valor y diferenciación.
Viña Concha y Toro, lleva ese camino desde 2017, lo que le permitió reportar cifras azules durante 2025 incluso en un contexto adverso. Sus vinos en categorías premium y superiores ya representan el 57,4% de sus ventas, según reportó la compañía a la CMF.
Con todo, su exCEO Eduardo Guilisasti anunció a mediados de marzo lo que describió como la "más profunda de sus transformaciones": limpieza del portafolio de marcas menos rentables, ajustes en unidades productivas y agrícolas, salida de campos en Chile y término de contratos en Estados Unidos, medidas que generarían eficiencias por cerca de $4.000 millones.
En esa misma línea, la firma decidió dar un nuevo paso en su estructura corporativa con la creación de Viña Amelia como filial independiente. La apuesta busca fortalecer su posicionamiento en el mercado global de vinos premium, donde la diferenciación por origen y la especialización productiva se han vuelto factores cada vez más relevantes.
El proyecto estará enfocado exclusivamente en Chardonnay y Pinot Noir, variedades que han mostrado una demanda sostenida en los mercados internacionales y que, de acuerdo con la compañía, encuentran en el valle del Limarí condiciones especialmente favorables para su desarrollo.
Por su parte, en Viña Santa Rita, Baltazar Sánchez, presidente de la compañía, fue explícito en la carta dirigida a sus accionistas: "La coyuntura actual nos exige acelerar la implementación y profundizar sus ejes prioritarios: focalizarnos en segmentos de alta gama; fortalecer nuestras marcas estratégicas; estrechar las relaciones con nuestros socios; adaptar nuestra estructura y nuestros procesos al escenario competitivo actual".
La viña también concretó la venta de un campo de 1.000 hectáreas en Pumanque para paliar los efectos de la crisis. VSPT Wine Group, cuya matriz es CCU, perteneciente al grupo Luksic, completó la segunda fase de especialización y automatización de su bodega en Isla de Maipo, enfocada en la elaboración de vinos premium y espumantes.
Pablo Granifo, presidente de la compañía, la calificó como "un paso importante en nuestro camino hacia la excelencia enológica y el negocio de mayor valor". La crisis también tiene un rostro humano.
Entre Concha y Toro, Santa Rita y VSPT, se han recortado 445 puestos de trabajo en forma conjunta entre 2023 y 2025. Conocedores del rubro advierten que la cifra real sería aún mayor si se consideran viñas de menor tamaño con menos capacidad financiera para absorber el golpe.