Una frase recurrente en temas religiosos es "soy católico a mi manera", para explicar que no se está de acuerdo con la Iglesia, se ha dejado de ir a misa o no lee la Biblia u otros textos teológicos. Esta idea es un ejemplo de la laicización de la sociedad, aplicable también a otras corrientes religiosas.

A raíz de este espíritu de época, la revista Humanitas, de la Universidad Católica (UC) le preguntó a 1.139 personas qué rezan, dónde lo hacen, con qué palabras, por qué motivos, a quién se encomiendan, qué oraciones recuerdan y qué experimentan al rezar.

Entre los hallazgos está que dos de cada tres personas que rezan a diario (65%) no van a misa o al culto cada semana, y una de cada cuatro (24%) no va nunca o casi nunca. "Sobre todo entre los católicos, la oración frecuente se ha separado y a veces ha sustituido la observancia de templo".

En este escenario, uno de cada cuatro católicos que nunca van a misa reza todos los días, mientras que los evangélicos son el caso inverso: la mayoría de quienes rezan a diario también va al culto cada semana.

La oración es algo que hoy se hace sobre todo a solas, como indicó el 57% que reza con frecuencia en silencio en su casa y el 32% a solas fuera de esta, ya sea en el auto, en la calle, en la micro o en el metro. Rezar con la familia (15%) o en una comunidad (14%) es poco común.

En esta conversación con Dios, indicó la casa de estudios, predominan las palabras propias, ya que el 84% afirmó que habla espontáneamente y el 78% dedica tiempo a pensar sin decir palabra. Las oraciones aprendidas de memoria (59%), la lectura de la Biblia (41%) y los libros de oraciones (18%) son menos frecuentes.

Otra característica de las plegarias en Chile es que se recuerdan frente a la adversidad: el 91% de los consultados afirmó que reza durante una enfermedad propia o de un familiar. Esta cifra se repitió ante una preocupación o una tarea difícil. Además, el motivo principal de la oración es la protección contra un accidente, una enfermedad u otro mal (60%).